¿Adelgaza correr en ayunas?

¿Estás considerando salir a entrenar sin haber ingerido alimento alguno previamente? ¿Es lo indicado para tu cuerpo? Hoy, te explicamos más sobre esta tendencia para adelgazar rápidamente, ojo, no todo lo que brilla es oro…

El entrenamiento en ayunas es aquel que se realiza tras varias horas sin ingerir alimentos. Puede ser al iniciar el día y antes del desayuno, o a media tarde dejando pasar 5 u 8 horas después de haber hecho un desayuno normal.

Con este tipo de entrenamiento, lo que se busca es forzar al cuerpo a utilizar las grasas como combustible manteniendo los hidratos de carbono almacenados en el hígado, al mínimo.

Según investigadores de la Universidad de Bath, en Reino Unido, la mejor manera de correr, es en ayunas, siempre y cuando lo que se busque sea perder grasas, puesto que el cuerpo se verá forzado a eliminar la grasa para ponerse en marcha, haciéndola desaparecer más rápidamente. Lo cual se traduciría a una reducción de centímetros en el cuerpo, aunque aún hay mucha discusión entre científicos sobre este último punto. No se ha llegado a comprobar al 100% si la reducción de centímetros está ligada al entrenamiento en ayunas o a una dieta balanceada que se debe de seguir con dicho entrenamiento.

El único inconveniente con este método, es que viene con “daño colateral”, como pueden llegar a ser los: mareos, disminución de tensión, incluso, se puede llegar a los desmayos. Es por todo esto que los expertos aconsejan, no utilizar este tipo de entrenamiento si se es un corredor principiante o poco entrenado. Además, es muy importante beber y comer bien después del entrenamiento en ayunas para poder recuperar energía. Nunca empieces un entrenamiento en ayunas estando deshidratada. Agua, té o café son excelentes opciones para beber antes de entrenar, en el caso del café, la cafeína estimula el uso de las grasas como combustible.

Para iniciar este tipo de ejercicio, se recomienda introducir muy progresivamente este plan a la rutina diaria, empezando con distancias cortas e ir aumentando de a poco, realizando así entrenamientos de baja intensidad.

Lo importante en este tipo de entrenamiento es, saber escuchar al cuerpo. Es el cuerpo el que marcará la pauta, del tipo de ejercicio, la cantidad de agua para mantener la hidratación necesaria, la cantidad de comida necesaria para poder tener las fuerzas suficientes para entrenar.

Y como dato final, no se olviden de llevar consigo, una botella de agua isotónica a la hora de entrenar en ayunas, por si acaso el mareo se hace presente en la rutina.